Aparato digestivo de los anfibios, proceso de digestión

Aparato digestivo de los anfibios: anuro

Los anfibios son un grupo de animales vertebrados que incluyen cerca de 8.000 especies en todo el mundo. Las especies de anfibios se reparten en tres grandes órdenes: Gymnophiona (Cecilias), Caudata (Salamandras, ajolotes y tritones) y Anura (Sapos y Ranas). La mayoría de las especies tiene costumbres carnívoras, por lo cual el aparato digestivo de los anfibios es similar en todos los grupos.

El aparato digestivo de los anfibios es similar al presente en otros grupos como los reptiles, aves y mamíferos. En el estado adulto, tanto las cecilias, salamandras y ranas, se alimentan típicamente de invertebrados, sin embargo, en los estadios juveniles o larvales, los renacuajos son herbívoros, especialmente en las ranas y sapos.

Esto trae consigo diferencias estructurales en el aparato digestivo de los anfibios en sus estados larvarios y adultos. Durante la metamorfosis, los anfibios (especialmente los anuros) pasan por cambios dramáticos debido al paso desde una vida acuática a una terrestre o semiacuática. El tracto digestivo es uno de los cambios más evidentes en la anatomía de los anfibios durante la metamorfosis. En las salamandras y tritones, la metamorfosis no produce cambios muy evidentes en formas larvales y adultas, ya que ambas son carnívoras.

Aparato digestivo de los anfibios en etapa larval

En la mayoría de especies se pueden apreciar cambios en el aparato digestivo de los anfibios larvales y adultos. Los renacuajos de anfibios como las ranas, son principalmente detritívoros. Su dieta está principalmente constituida por algas y detritos orgánicos. En las etapas larvales de las cecilias y salamandras el aparato digestivo es similar, y su dieta está constituida por invertebrados en ambos estadios de su ciclo de vida.

Los renacuajos carecen de dientes, en su lugar la cavidad bucal cuenta con varias filas de dentículos de queratina que utilizan para raspar superficies cubiertas de algas y detritos orgánicos. En la faringe existe un aparato de filtrado faríngeo que se encarga de retener las partículas de alimento que raspa a partir de los dentículos presentes en la ventosa oral. El suelo faríngeo de los renacuajos está atravesado por cuatro pares de hendiduras branquiales, separadas por cuatro pares de arcos branquiales. La superficie dorsal de estos arcos branquiales está recubierta por filtros a través de los cuales circula el agua y retienen las partículas de alimento.

Los renacuajos no poseen un estómago propiamente diferenciado, más bien poseen una región de almacenamiento del alimento, cuyas características histológicas se asemejan a un estómago o vaina gástrica, en la que existe cierta actividad enzimática. En el aparato digestivo de los anfibios, los renacuajos presentan un intestino más largo que les permite un mejor procesamiento de la materia vegetal que consumen. Típicamente, el intestino está enrollado, para aumentar la superficie de absorción.

Desarrollo durante la metamorfosis

Cuando los renacuajos están en las fases finales de la metamorfosis, dejan de alimentarse debido a la reestructuración corporal que sufren. El aparato branquial degenera, las mandíbulas se alargan, los dentículos córneos se pierden, se diferencia una bolsa estomacal e incluso, el epitelio del intestino se transforma para adaptarse a la alimentación del adulto. Adicionalmente, el intestino se acorta y la actividad de ciertas enzimas disminuye notablemente. El intestino puede sufrir una reducción superior al 75% en la mayoría de los renacuajos.

En algunas especies, los cambios del aparato digestivo de los anfibios ocurren antes de que los renacuajos asuman una vida terrestre, por lo que no es extraño observarlos alimentándose incluso antes de alcanzar completamente la forma adulta. Por otro lado, algunos renacuajos pueden ser carnívoros, por lo que su intestino es considerablemente más corto que el de las especies herbívoras.

Aparato digestivo de los anfibios adultos

El aparato digestivo de los anfibios adultos, como en las ranas, inicia por una boca que varía en dimensión según la especie de que se trate. Generalmente, las especies que tienen una estrategia de cacería “sit and wait = sentarse y esperar” cuentan con bocas amplias, mientras que las especies que buscan alimentos de manera activa tienen bocas más estrechas. La boca de los anfibios adultos cuenta con numerosos dientes diminutos que, aunque no funcionan para masticar a sus presas, si funcionan para mantenerla firme y evitar que estas escapen.

Los anfibios pueden poseer dientes maxilares, premaxilares y sobre el vómer; todos los dientes presentes en los anfibios son iguales en su forma y tamaño. La región libre de la lengua es muy glandular, por lo cual segrega sustancias pegajosas que se adhieren a la presa y ayudan en la deglución del alimento. La lengua tiene la característica de ser protráctil, por lo que pueden sacarla rápidamente fuera de la boca para atrapar a su presa.

Debido a que los anfibios no poseen una morfología craneal adaptada para masticar o desgarrar sus alimentos, las presas son engullidas enteras. El tracto digestivo es más corto que en los renacuajos, debido a su naturaleza carnívora de anfibios adultos. Los alimentos pasan a través de un corto esófago que comunica directamente con el estómago. El epitelio que recubre el esófago es muy glandular y presenta células ciliadas que permiten a esta porción del tracto digestivo ensancharse para dejar pasar a través de él, presas que a menudo son bastante anchas, como algunos escarabajos y pequeños vertebrados en el caso de los anfibios de mayor talla.

Digestión

En el aparato digestivo de los anfibios, la digestión de las presas comienza en el estómago. Los anfibios adultos producen una gran cantidad de enzimas digestivas gracias a la presencia en las mucosas de estómago, de numerosas glándulas que liberan enzimas que procesan tanto proteínas como lípidos. El estómago cuenta con válvulas que impiden el regreso del alimento al esófago o su continuación al intestino mientras está en el proceso de digestión, conocidas como válvula cardias y válvula pilórica respectivamente.

Al terminar el proceso de degradación del alimento, éste continúa hacia el intestino delgado, que en el caso de las salamandras es un tubo recto y relativamente corto y en el caso de los anfibios anuros consiste en un tubo enrollado, donde ocurre la absorción de nutrientes y se conoce como el duodeno.

Todas las partículas que no pueden ser procesadas, continúan hacia el intestino grueso donde se absorbe agua y se compactan las heces fecales que finalmente saldrán al exterior a través del ano. En proceso de digestión en los anfibios también es muy importante la participación del hígado y el páncreas. Ambos órganos segregan sustancias en el intestino delgado para facilitar el procesamiento de grasas y proteínas.

Flexibilidad digestiva de los anfibios

En muchas especies, el aparato digestivo de los anfibios puede ser modificado según las condiciones ambientales. De esta manera, varios grupos muestran un alto grado de flexibilidad digestiva en relación con los cambios ambientales y la disponibilidad de alimento. Las ranas adultas de ambientes templados, caracterizados por una amplia variación estacional tanto de las condiciones ambientales como de la disponibilidad de alimento, sufren modificaciones considerables del tracto digestivo, para una mayor eficiencia en el procesamiento de alimentos.

Esto incluye cambios en la longitud del intestino para una mayor retención y captación de nutrientes, cambios y disminución de la actividad de la flora intestinal durante períodos de hibernación y cambios en los atributos digestivos en función de la calidad de los recursos disponibles, como la modulación enzimática. Las ranas que pasan por un período de estivación de varios meses, suelen sufrir una reducción importante en la longitud del intestino, debido a que durante esta época las ranas no se alimentan.

Ficha explicativa sobre el aparato digestivo de los anfibios

Referencias

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